Miles de fieles en la tradicional peregrinación

Los Valles

Por lo menos 30.000 personas fueron a pedir o a agradecer, principalmente por cuestiones de salud o trabajo.
Por lo menos 30.000 personas fueron a pedir o a agradecer, principalmente por cuestiones de salud o trabajo.


00:15 30/09/2013
Caminaron bajo el frío para llegar a la Virgen de Luján.
El obispo Virginio Bressanelli dio la misa en la plaza.

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CENTENARIO (ACE).- El frío y la llovizna permanente no amilanaron a miles de católicos que ayer caminaron durante más de 15 kilómetros en la tradicional procesión a la Virgen de Luján. El obispo de Neuquén, Virginio Bressanelli, presidió la misa pasado el mediodía en la plaza San Martín.
A las 5:30 de la mañana salieron los grupos de fieles de Plottier; desde el oeste neuquino la caminata comenzó a las 7:30 y pasadas las 8 una multitud comenzó el camino desde la rotonda de Doctor Ramón, en la ruta 7 hacia Centenario. Otro grupo salió a las 9, por lo que inicialmente no se vio como otros años un grupo compacto de peregrinos sobre la multitrocha.
Desde el norte de Centenario, las columnas llegaron de Vista Alegre y otras desde la misma rotonda en el ingreso al Casco Viejo al encuentro del grueso de los peregrinos, que llegaban a la ermita de la Virgen de Luján, en lo alto de la barda, frente al barrio 11 de octubre, antes sector de las cabinas del cobro de peaje.
"Más de 50.000 cristianos que volvemos a nuestros pueblos, una multitud de hermanos y hermanas", cuantificó el padre Rubén Capitanio sobre la cantidad de fieles asistentes, cuando se retiraban casi pasadas las 13:30 de la plaza San Martín.
Otros estimaron en más de 30.000 personas la asistencia, pero la tónica general en la que coincidieron muchos fue que "no se puede calcular cuánta gente es, es emocionante".
Graciela llegó desde Villa Regina. Allí participa de la comunidad "Niño Jesús" y peregrinó desde Neuquén hasta Centenario. "Hacía cinco años que no venía, porque me operé de una pierna. Me costó pero pude hacerlo. Noté mucha juventud, estar acá y verlos cómo participan es emocionante", dijo.
Su amiga Flor, de Neuquén capital, coincidió en que aunque hacía frío "esto no lo paraba nadie, la gente viene igual. Yo vengo desde los 80, un tiempo dejé de hacerlo porque mis hijos eran chiquitos, pero ahora regresé".
Braian salió a las 7:30 del barrio Progreso junto a otros 50 peregrinos. Llevaban unas marionetas gigantes del Papa Francisco y de Jesús, que hace dos semanas confeccionaron con el padre Daniel. "Nos pareció que el papa Francisco tenía que estar presente y lo hicimos así, llamó mucho la atención, conseguimos fotos", bromearon junto con los otros jóvenes que operaban los muñecos.
Los que madrugaron fuerte fueron los que llegaron allende la barda, desde Plottier. Santiago Utrovicic es un yugoslavo que por primera vez vino a la peregrinación para acompañar a su esposa Emilia, que participa de la parroquia San Antonio de Padua.
"Un poco cansado, pero estoy bien", dijo Santiago mientras su esposa explicó que "es una hermosa experiencia, salimos como a las 5 y nos agarró la lluvia por arriba de la barda, nos adelantamos y un grupo quedó atrás, por eso están llegando ahora tarde".
Agregó que "nos encontramos con la mitad del pelotón que venía de Neuquén: nosotros entramos a la ruta desde el sector del Mercado Concentrador, y el grupo más grande de Neuquén venía atrasado", explicó.
Agradecer, solicitar salud y trabajo, fueron los principales alicientes que llevaron a los peregrinos a manifestar su fe encolumnados cantando y rezando varias horas en el camino hasta la plaza de Centenario.
"Hace como 15 años que venimos toda la familia, como dice el papa Francisco, hay que estar en movimiento", dijo Nidia, del barrio Islas Malvinas.

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